Desafío Alpes 2013 Esplendor Team

“Cuando te vas a enfrentar a los retos más extremos, necesitas saber de que tienes un equipo fuerte detrás” Carlos R, ciclogrimpeur del Esplendor Team

En la base gijonesa del Esplendor Team resonaban estas palabras cuando la expedición Desafío Alpes 2013 partía hacia tierras francesas el 5 de Julio. Llenos de ilusión, no tan jóvenes aunque sobradamente preparados y con objetivos tan audaces como a medida de la fortaleza del equipo.

Urkiola, Mont Ventoux, Croix de Fer, Col du Glandon, Col du Télégraphe, Col du Galibier y Alpe d’Huez iban a dejar su huella en los cuerpos de los riders y una marca indeleble en su memoria pero la legendaria Trek, delicadamente ajustada por las manos artesanas de los expertos mecánicos del Esplendor Team, se mantuvo incólume a pesar del duro stress test al que fue sometida.

De los 5 kilómetros del Urkiola a los 35 del Galibier, acumulamos muchas historias (de subidones y bajadones) que harían disfrutar a cualquiera con la embriagadora pócima alpina, mezcla delirante de esfuerzo al límite, contacto con la alta montaña, opio de la carretera y una vivencia única de la historia viva del Tour de Francia.

Historias del  Mont Ventoux, “el desierto cuesta arriba”, que nos puso contra las cuerdas en el bosque, ardiendo en su horno y deseando salir al paisaje lunar para inhalar el Mistral redentor, con el fantasma de Tom Simpson planeando sobre nuestras cabezas abotargadas en el “caldero de las brujas”.

O la subida de la Croix de Fer desde la puerta misma de nuestro hotel en Saint Jean de Maurienne, cuya dureza ya se ha borrado de nuestra memoria sustituida por las visiones imborrables de esa montaña salvaje e irreductible bajo la vigilancia constante de las Aiguilles d’Arves (las agujas de Arves). Y la bajada endiablada y trepidante del Glandon hacia La chambre que harán los profesionales en la etapa 19 del Tour antes de enfilar la subida del Col de la Madeleine.

O la subida encadenada de Télégraphe y Galibier, pasando por el encantador y familiar valle de Valoire a unos 1500 metros de altitud para lanzarnos en un ascenso sin cuartel hasta los 2642 del paso para ciclistas del Col du Galibier. Y la emoción de superar en nuestro camino el monumento en recuerdo del Pirata Marco Pantani, el mejor escalador de todos los tiempos.

O que decir de las famosas 21 curvas del  Alpe d’Huez. Una subida corta pero larga en historia, llena de resonancias míticas. Una pequeña aventura en si misma con tormentas, equívocos y desorientaciones varias.

Y sin olvidar nuestro petit dejeneur en ruta: el Urkiola, ese puerto mágico de los vascos, dominado en un abrir y cerrar de ojos y celebrado en Durango con el último pincho de tortilla de patata que íbamos a ver en muchos días.

Demasiado para resumirlo en un texto breve. Demasiado para agradecer a Ramón y Pelayo, más que mecánicos, cada uno un Cellini de la bicicleta. Gracias por vuestro savoir-faire y simpatía.

¡Pedaleamos juntos, collacios!

– Más historias en  Gijón en Bicicleta, donde irán apareciendo posts de cada ascensión. – Col du Glandon es francés, no asturiano, se escribe sin acento y no es aumentativo de nada en absoluto (Nota del Editor).