París Sport

 

Ciclos Esplendor tiene un precedente que me gustaría compartir, se trata de mi bisabuelo Pancho y su tienda París Sport:

PARÍS-SPORT fue una tienda de bicicletas singular en Gijón. Todos los garajes de bicicletas de principios del siglo XX pertenecían a campeones exciclistas que aprovechaban su fama para vender o reparar las bicis a sus convecinos. Era el caso de Bicicletas Cuesta, que además fabricaba sus propias bicis de gran calidad, del Garaje Pinzales, regido por el histórico José Menéndez “Pinzales”, del Garaje Hevia, del Garaje Castro y del Garaje Rojo, establecido por el corredor Víctor Rojo.

PARÍS-SPORT era una apuesta diferente, fruto de la iniciativa de un indiano –Francisco Díaz, nacido en Viegu (Ponga)- procedente de Chile, donde había regentado un negocio familiar de ferretería. Retornado a España con un pequeño capital, mentalidad empresarial y sentido comercial vio en la bicicleta un gran futuro como medio de transporte popular. No tenía la experiencia ni el conocimiento mecánico de los exciclistas, pero contaba con la intuición para detectar el gran futuro de la bici, no sólo para los obreros sino también para el colectivo femenino y el público infantil.

Con ese bagaje, fundó PARÍS-SPORT en 1922, en la céntrica calle de Covadonga, esquina San Bernardo, y vendió bicicletas francesas marca Nadia que compraba por piezas y montaba en Tremañes. Ofrecía modelos para obrero, femenino e infantil y fue ampliando su oferta con nuevas marcas y mejores precios: en 1935 sus bicicletas de la marca PARÍS-SPORT costaban 152,50 pts., frente a las 180 pts. de la marca ASKAR, las 250 pts. de una ORBEA o las 325 pts. de la BSA (Birmingham Small Arms, la más afamada del mercado).

La orientación comercial de PARÍS-SPORT partía de las bicicletas (exposición, reparación, repuestos) pero se ampliaba a otros artículos de sport (balones, ropa, zapatillas) y a la venta de bombillas eléctricas, el símbolo de la modernidad y del progreso en aquellos años 30. La tienda permaneció en pleno funcionamiento hasta 1936 y volvió a reabrir en 1938 con un nuevo empresario bajo el rótulo Deportes Covadonga, el nombre con el que aún se recuerda este establecimiento en Gijón, pionero en la venta de bicicletas de paseo y de material deportivo.